12 feb 2010

Te lo voy a decir claro

En casa de Carolina Mártel 19 vecinos visitaron mi casa
Esta semana me he planteado muy mucho lo de abandonar el blog, por eso no he subido entradas seguidas como hacía hasta el día en que J decidió que ni siquiera por respeto, yo le importaba lo más mínimo.

Estos días me he repetido a mí misma que soy una tonta "cómo narices vas a contar tu vida en Internet. ¿Te piensas que eso te va a ayudar en algo? ¡Estás loca, Carol! ¡Baja de la nube!" Y como sé que esas palabras autocríticas con este ciber pisito de soltera virtual, las dice mi baja autoestima después del suceso del sabado pasado con J, he decidido que no sólo no voy a abandonar el blog sino que voy a continuar con él. Porque ya está bien de ir llorando por las esquinas y la mejor terapia es llegar aquí, desahogarme e intentar ser un poquito feliz. I me apoya en mi decisión de seguir contando mi vida a través de esta ventana a la red y si mi mejor amiga me da su beneplácito, no hay más que hablar.

Esta tarde me toca ir a trabajar al cine y por eso esta mañana había pensado en traer algo divertido para que nos riamos y nos olvidemos de los malos rollos que, teniendo un ex como el que tengo yo, a veces son inevitables. Y se me ha ocurrido hablar de lo desmemoriados que somos a veces los seres humanos:

Ilustración: por Jordi Labanda

Yo soy de esas personas que tienen que apuntarse todo en post-its y pegarlos por toda la casa para acordarse de lo que tiene que hacer. Sobre todo con cosas del trabajo o con cosas de la casa. Pego en notas lo que tengo que comprar, el informe de la gestoría que tengo que entregar... ¡A veces incluso apunto si ha llamado alguien importante para recordar que tengo que devolver la llamada! Soy mala para la mayoría de las fechas y a veces les cambio los nombres a la gente. Soy lo que se llama una mujer desmemoriada de los pies a la cabeza. Mamma dice eso de sí: "mucha mujer sóla preparada para la vida moderna, pero eres un poco desastre cuando tratas de recordar algo". Es taaaaan cierto. A veces tienen tanta razón las madres....

Y ahora espero que vosotros me habléis de la buena memoria que tenéis, de lo mucho que mola acordarse de fechas importantes, llamadas y cosas del trabajo y de la casa sin tener que apuntarlos cien veces y entonces yo, en sentido figurado sólamente, me moriré de envidia.

Un saludo desde mi alcoba,
(gracias por los comentarios y seguidores)
Carolina.

7 feb 2010

Sábado noche (sin fiebre)

En casa de Carolina Mártel 16 vecinos visitaron mi casa
Todos los fines de semana me pasa lo mismo. Llega el sábado, T y yo salimos del curro con la sesión de la 1.05 y SIEMPRE me propone salir por ahí. Tras un eterno viaje en metro insistiéndome, al final accedo; vamos a mi casa, me arreglo un poco y salimos. Casi siempre llamamos a I, al raro de D (ya os hablé de él, ese ese que es gay como T pero que aún no ha salido del armario) y a algunos amigos más. Nos tiramos toda la noche riendo y tomando alguna copa y, el domingo, me tiro durmiendo hasta casi la hora de volver a irme a trabajar al cne. Y vuelta a empezar.

Ayer T volvió a convencerme para que fuéramos al local de una amiga suya a la que voy a llamar R. Nos juntamos con I pero no vino D (vete tú a saber por qué no cogía el móvil por mucho que T insistía). Y nos pusimos a hablar de la vida, del amor y de la muerte, con mojitos y sex on the beach (esto último es un cóctel, ACLARACIÓN para los malpensados).

Y fijaos si no hay locales que tuvo que aparecer J con sus amigotes y dos chicas más. I, T y su amiga insistían: "Carol, si te sientes incómoda y te apetece que nos vayamos..." Pero claro, una tiene su orgullo. Y YO NO IBA A IRME DE UN LOCAL PORQUE J ESTUVIERA ALLÍ, QUE SE FUERA ÉL. Pero él no se fue tampoco y yo, intentando hacerme la dura e intentando que él me viera reír a carcajadas y pasármelo genial cuando me miraba (como si fuera una niña pequeña deseando de llamar la atención) bebía y reía cuando no había que reír y beber y, seguramente, en vez de demostrar que lo tenía superado, estaba demostrando todo lo contrario.

Y aquí va el primer OMG de este piso de soltera virtual:

Cuando J empezó a besar intensamente a una de las chicas que había con él y sus amigotes, a mí se me pasaron las ganas de fingir y me di cuenta de que no sólo no demostraba que no lo tenía superado, sino que seguía enamorada del gran capuyo de mi ex. Loca de celos me puse el abrigo y cogí mis cosas y les pedí a mis amigos que nos fuéramos. Antes de salir por la puerta, eso sí, le di un leve empujón a J como medio sin querer para que, si como dice T, no me había visto; me viera. Maldito idiota.

Llegamos a otro local aunque yo tenía ganas de irme a casa con mi gata, meterme en la cama y morirme del todo. Pero I había quedado con unos amigos suyos y oye, si eran hombres y una que estaba despechada... Y así fue como conocí a C y a V y, con toda mi depresión porque no quería amargarles la noche a ninguno, me fui a casa después de saludar y quedarme a una última copa de cortesía.

¡Estoy triste y cabreada conmigo misma por estar cabreada con J! Y ahora, encima, tengo que irme a trabajar, ver a T y explicarle mis penas (aunque las sabe, claro que las sabe). En fin. Espero que hayáis tenido un buen fin de semana (muchas gracias a todos los vecinos que me seguís y a los que comentáis).

Saludos desde mi alcoba,
Carolina.

4 feb 2010

Scanner I

En casa de Carolina Mártel 6 vecinos visitaron mi casa
Ayer T y yo estuvimos hablando de este blog y de la importancia que tiene que los seres humanos soltemos todo lo que llevamos dentro (sobre todo si son sentimientos) antes de que se nos pudran por dentro y se nos enquisten. Le dije que yo no me había hecho un blog para hablar únicamente de J y de lo deprimida que estaba por el abandono de J, sino que también quería hablar de temas variados, cosas que me interesan y que forman parte de mi mundo, a lo que T contestó: Ah, entonces hablarás de mí, ¿no? Naturalmente. T, si lees esto, que sepas que esta primera entrega de Scanner va por ti :)

Ayer había una errata en la entrada y es que yo escribía como si fuera hoy y resulta que era ayer. Normalmente siempre voy al cine de viernes a domingo, pero ayer fue jueves y me tocó currar, ¿la causa de ello? El enorme goteo de estrenos que llegan. A ver si os pensáis que la figura del acomodador está obsoleta o algo.

Total, que ayer T me propuso que en la sección de Scanner pusiera nuestros ratos intentando analizar a la gente mientras están viendo la película, esperando a que abramos la sala o mientras piden palomitas. La gente puede llegar a delatar su personalidad con sus gestos y su lenguaje corporal. Y como me dio la idea, he decidido que la entrada madrugadora de hoy (madrugadora porque no puedo dormir más aunque quiera), va a estar dedicada a eso, al Scanner y a un tipo de hombre en particular. Y que los vecinos (chicos) no se asusten, porque también analizaré a las mujeres.

Y, por supuesto queda dicho que me valdré de las ilustraciones de mi querido Jordi para ilustrar (valga la redundancia) esta sección también. Bien. Ejem, empecemos:

Nombre del sujeto: Yogurín sin fermentar (apodo puesto por T, jaja)
Descripción: suele ser estudiante, tener carita de niño y menos de 25. Suele ser, a pesar de la edad, brutalmente atractivo e inspirar ternura, confianza y frescura a sus presas. Pero no porque esté sin fermentar quiere decir que le falte un verano, no no... Que los hay y bien listos.
Hábitat: el Yogurín sin fermentar suele habitar en los campus de universidad, en las bibliotecas (en época de exámenes), en las discotecas de moda de la ciudad, en los parques o en los centros comeciales.
Costumbres: Nunca le verás emparejado seriamente (bueno, sí le verás emparejado, pero de esa clase de Yogurines hay muy pocos en la especie), suele irse de fiesta con sus amigos de clase, suele saber jugar al mus (como buen estudiante) y aunque tiene claro que quiere estudiar una carrera, pocas veces suele estresarse por los exámenes.
Cómo darle caza: T tiene la teoría de que para conquistar a un Yogurín sin fermentar hay que hacerle ver que tenemos los mismos intereses que él. Que nos gusta divertirnos y que somos independientes y no vamos a agobiarle (cuando un Yogurín sin fermentar se agobia, puede salir espantado cual gacela asustada).

Puede parecer irreal, pero he aquí una muestra de a lo que T y yo nos dedicamos en las horas muertas en el curro (el próximo Scanner, de una chica). Me voy, que está saliendo el café.

Un saludo desde mi alcoba,
Carolina.

Cosas que nunca dijimos I

En casa de Carolina Mártel 10 vecinos visitaron mi casa
Hoy os traigo la primera entrega de una de las secciones del blog que más interés tengo en que salga bien. Se debe a que los viernes no trabajo en la gestoría y tengo toda la santa mañana libre. A las 5 empieza mi jornada de acomodadora en un cine y sí, ahí si está mi compañero T. Antes de hablaros de esta primera entrega de la sección quería que reflexionáramos juntos sobre mis dos empleos:

Empleo 1: oficinista en una gestoría.
Empleo 2: acomodadora en un cine.

¿No son los dos empleos más antagónicos que habéis visto en vuestra vida? De luneas a jueves en el primero, de viernes a domingo en el segundo... Sin duda lo más difícil fue compaginar los horarios de ambos, pero una vez se le coge el tranquillo... Ya os contaré aventuras que pasan en el cine, porque es muy emocionante (sin duda también gracias a T) que la gestoría, os lo aseguro.

Y ahora sí, una vez aclarado el por qué de mi presencia en mi pisito de soltera virtual a estas horas... comenzamos:

Cosas que nunca dijimos I
Primero de todo, espero que los chicos se apliquen el cuento porque igual que mi querido Jordi ha ilustrado en esta viñeta a dos chicas, podría haberlo hecho exáctamente igual con dos chicos). ACLARACIÓN: utilizo los dibujos de Jordi Labanda porque me encantan, pero generalmente, nada de lo que digan los personajes en la sección equivale a lo que dicen los personajes reales.

La situación es la siguiente: una amiga (o un amigo) viene a hablarte de un chico (o una chica) que conoció cierto día de fiesta. Hubo feeling, te dice, me pareció una persona superinteresante que insistió mucho en lo bonita que era mi ropa, en invitarme a una copa y en bailar. ¡Lo pasamos genial! Y al final de la noche (independientemente de que hubiera sexo o no) me pidió su teléfono pero es que AÚN NO ME HA LLAMADO.

Que una persona cercana a ti te diga que un desconocido no la ha llamado después de una noche de fiesta puede significar que el desconocido en cuestión sólo quería a tu amigo o amiga para una noche o que no tiene saldo o que con el frío invierno se le ha congelado el móvil en medio de un glacial. No sé vosotros, pero yo considero que existe la posibilidad de que el desconocido en cuestión no esté nada interesado en nuestro amigo o amiga. ¿Y eso qué quiere decir? Que deberíamos decírselo porque la única persona que no lo sabe es esa persona en cuestión. Yo nunca lo digo (en realidad sí lo digo, pero sólo se lo digo a I, donde hay confianza... jaja). Y creo que es una cosa fundamental que habría que decir:

- Oye, ¿sabes el de la otra noche? Aún no me ha llamado y han pasado muchos días... No sé si le habrá pasado algo.
- No tiene por qué pasarle algo. Quizá no le interesas.

Amada sinceridad, ¿y vosotros? ¿Qué os pasa en esta situación? ¿Cómo reaccionáis? ¿Decís aquello que nunca decimos los pobres mortales? Lo dejo como reflexión antes de pasearme por el vecindario :)
Un saludo desde mi alcoba,
Carolina.

3 feb 2010

Ponerse guapa

En casa de Carolina Mártel 7 vecinos visitaron mi casa
Como os he dicho esta tarde, la visita de mi hermana S ha acarreado que I se una a la reunión y llevamos desde las 7 de la tarde hasta hace media hora escasa que se han ido "dándole a la sinhueso" como dice Mamma.

Yo no sé muy bien si en esto de los blogs se estila escribir una vez al día o si se puede escribir alguna más, pero visto que esta nueva casa virtual es mía, escribiré siempre que me apetezca que, al fin y al cabo es lo importante.

Total, que I, mi hermana y yo nos hemos servido café con bollos del Mercadona (que están bien ricos, no vamos a ir con glamourosidades en el pisito de soltera, ¿no?) y nos hemos puesto a charlar de todo un poco. ¿De lo que más? Habéis acertado: los hombres. I contándole a S la historia de su útlimo amante (que yo me la sé entera), S hablándonos de R y de su vida de casada y yo... limitándome a escuchar los consejos que ambas me daban sobre J, mi dependencia de J y mi necesidad de olvidar de J.

Antes de irse, sin embargo, hemos hablado de un tema muy interesante que quería escribir aquí también. Este tema es:

Ilustración: por Jordi Labanda

Está más que comprobado que las mujeres tardamos muchísimo tiempo en arreglarnos (la mayoría, no digo que todas seáis como yo, que suelo tardar muchísimo en estar preparada desde que me pongo hasta que termino). Y eso lo sufren también los hombres. Claro, que son los que esperan. Pero I, S y yo hemos estado reflexionando hoy: ¿no les gusta a los hombres llevar de la mano a una mujer arreglada? Mi hermana ha puesto el ejemplo de R, que se desespera cada vez que tienen que salir a algún sitio a cenar porque S tarda una vida en ponerse guapa (y ahora, con esa incipiente tripita, más), pero que luego está tan contento porque tiene, palabras literales, "la esposa más bonita del mundo". No lo niego. Yo también sé que S es la hermana más guapa del mundo. I ha sostenido durante toda la conversación que hoy en día los hombres se arreglan mucho también y que tardan bastante también. A lo que yo he contestado que NUNCA tardarán tanto como nosotras.

Y aprovechando este blog me gustaría saber qué pensáis vosotros, vecinos y vecinas, sobre esto de ponerse guapa. Que si las tenacillas no, que si el secador sí, que si el rimel, que si el pintalabios, que si una joya que combine con los zapatos... ¿Qué os parece esto de que las chicas nos pongamos guapas y de que la mayoría tardemos tanto en arreglarnos? ¿Es verdad lo que dice I de que hoy en día los hombres también tardan en arreglarse y de que cada vez Ellos se arreglan más?

Ahí lo dejo para mañana (día duro que me espera, por cierto).
Saludos desde mi alcoba,
Carolina.

Mi jefa

En casa de Carolina Mártel 4 vecinos visitaron mi casa
Acabo de llegar de uno de mis trabajos, el que tengo entre semana. Trabajo como oficinista, secretaria o chicadeloscafés en una gestoría que me pilla bastante cerca de mi pisito de soltera desde hace más o menos seis meses. Y, en los tiempos que corren, doy gracias porque me hayan renovado para seis más, porque vistas las cifras del paro que se está cobrando esta crisis, me considero afortunada por tener dos empleos y una casa que, más vieja o menos, es asequible. Trabajo sentada, hago llamadas, mando e-mails, recibo teléfonos y atiendo al cliente que viene a nuestra pequeña pero acogedora oficina. Mantengo siempre mi mesa ordenada y tiene un montón de detalles que, seguro, sin haber visitado la gestoría nunca, sabrías quién trabaja sentada en aquel lugar lleno de post-its de colores, florecillas de plástico y fotos de amigos y familia. Cuando J me dejó le di la vuelta a su fotografía pero no pude quitarla del escritorio. Tuvo que ser I la que un día, cuando vino a recogerme, la sacara de allí y la tirara al cubo de basura más cercano. Terapia de choque, lo llamó.

Si por si las moscas te lo estás preguntando, no. En esta gestoría no trabaja T. T es compañero mío en el otro trabajo, el de los fines de semana, del que ya os hablaré más adelante.

Esta entrada estaba dedicada a hablaros de Mi jefa. Mi jefa es más o menos así:

Ilustración: por Jordi Labanda

Es una mujer ya entrada en edad que peina canas y no se las tiñe (cosa que me parece muy bien, oye, cada uno hace lo que quiere con su pelo) y que casi siempre está de mal humor. No tengo a una jefa como la chica del libro El diablo viste de Prada, es cierto, porque yo sé que Mi jefa puede llegar a ser una mujer agradable cuando se pone. El problema es que se pone poco, la verdad. Es la reina de la oficina y como reina hay que adorarla, pero si yo, que no me considero pelota llevo seis meses en la oficina y otros seis por los que me han renovado, por algo será. El problema de mi trabajo en la gestoría es que hay un mamoneo increíble porque todo el mundo quiere halagar a Mi jefa y ella no se deja querer, precísamente (porque huele a los pelotas, los huele y los desprecia). No sé mucho más de ella. Supongo que estará casada, aunque no tengo datos que lo confirmen.

Esta tarde mi hermana S viene a casa. Me ha dicho que quiere visitarme (ya de una vez) porque desde que me he ido de casa de mis padres no me ve el pelo (no me ve el pelo porque trabajo de lunes a domingo y porque nuestros horarios son muy incompatibles). Así que ha decidido que hoy que las dos tenemos la tarde libre quiere que la invite a un café. Seguro que I también se apunta cuando salga del estudio y al final tenemos una sesión de chicas de lo más entretenida en mi casa (pero sin decir tacos, que a S dice que el bebé nos escucha y que está muy mal eso de que oiga hablar mal a la gente). Ya veremos.

Antes de despedirme quiero daros las gracias a todos los que habéis pasado por aquí y me habéis seguido en los dos primeros días en los que este pisito de soltera virtual lleva abierto. Muchas gracias, espero que formemos una gran comunidad de vecinos.

Saludos desde mi alcoba, Carolina.

2 feb 2010

Marmota's Day

En casa de Carolina Mártel 4 vecinos visitaron mi casa
Hoy es el Día de la Marmota. Una costumbre de Estados Unidos (que concretamente se celebra en un pueblo de Pensilvania) en la que sacan a la marmota Phill de su pequeña madriguera y, por su comportamiento, se intenta descubrir cuánto tiempo queda de invierno. Este año, Phill ha dicho que quedan 6 semanas más de invierno. Primavera tardía, como diría la canción.

Os parecerá una tontería pero todavía no me acostumbro a vivir en MI CASA. Si no fuera por mi gata, seguramente tendría pesadillas por las noches. Pero soy una mujer moderna y sé que si no me acostumbro es porque he estado acostumbrada a vivir acompañada (sí, de J) y tengo que desacostumbrarme para poder acostumbrarme a esto (valgan las múltiples redundancias).

Mi casa es un pisito pequeño por el que pagaré unos 600€ de alquiler al mes (y digo pagaré, porque de momento sólo he debido pagarle una señal a mi casera). Mi casera dice que está muy tranquila porque sabe de sobra que esta casa estará bien cuidada por mí y yo bueno, cuidadosa y limpita soy, pero en la cocina me defiendo más o menos y la pinta que tiene la lavadora del paleolítico parece anunciar que, el día menos pensado, tendré un problema con ella. Pero si mi casera confía en mí, para qué quiero más.

He conseguido hacerme unos huevos fritos con patatas y una ensalada para cenar en la cocina de gas (estoy acostumbrada, sí, ACOSTUMBRADA OTRA VEZ, a cocina eléctrica de mi casa con J y claro) y ahora mismo voy a irme a cenar, a acostarme y a dormir porque mañana me toca trabajar y no quisiera llegar tarde (ya os hablaré de mi jefa).

Eso sí, antes de irme a la cama leeré un poquito. En mi mesita de noche me espera El mirlo blanco, de Mónica Peñalver que cuenta la siguiente historia:

Cuando el conde Abrino está a punto de morir, le pide a Bodius, el mejor de sus caballeros, que lleve de vuelta al castillo a su hija Auria. Tres años antes, acusada de brujería, la joven decidió recluirse en un solitario torreón conocido como el Nido del Cuervo. A pesar de que Bodius consigue encontrar a la bella joven, el conde fallece antes de que ambos regresen. Auria es la legítima heredera del castillo, pero el temible Osio consigue arrebatárselo antes de que pueda reclamarlo.


Es de Esencia Editorial y os lo recomiendo porque es muy pero que muy emocionante :)

Pasad un buen día de la marmota. Un saludo desde mi alcoba,
Carolina.

Toc Toc

En casa de Carolina Mártel 10 vecinos visitaron mi casa
Me llamo Carolina. Tengo una edad entre los veintimuchos y los treintaypocos.

Soy más o menos así:Ilustración: por Jordi Labanda

Hace tres meses que mi novio (con el que llevaba cuatro años y con el que vivía desde hace dos) me dejó (creo que un día os contaré ese maravilloso episodio del culebrón de mi vida). He estado viviendo en casa de mis padres y ahora, con dos trabajos bien compaginados y un sueldo algo raquítico pero suficiente, puedo decir que tengo mi pisito de soltera.

No sé muy bien qué hago aquí. Mis amigas me aconsejaron que para olvidar a J (va a ser como voy a llamar a mi ex a partir de ahora) me metiera en Internet. Páginas de esas tipo Meetic o E-Darling (no sé exactamente cómo se escribe) para encontrar una nueva pareja (y claro, cosa imposible o más bien poco probable, al hombre perfecto). Me he negado en rotundo a las páginas de contactos, pero a cambio he decidido hacerme una de estas bitácoras que tanto se llevan ahora.

No sé si a esa primera entrada le seguirán más, pero lo que sí sé es que estreno blog para contar un poco de mí, para desahogarme y para, ¿por qué no? conocer gente nueva (sin evidenciar, como en las páginas de contactos, que hace más de tres meses que no recibo ningún tipo de calor afectivo por parte de un hombre).

Dejo claro desde YA que no estoy absolutamente deprimida. No digo que no es posible que, de encontrarme cara a cara con J decidiera mandarle al infierno de una patada en el trasero; digo que no lloro por las noches, ni me paso el día llorándole a mis amigas o yo sola por las esquinas. Es simplemente que me cuesta aceptar que no está (¡pero nada de depresión!).

Estaría bien contaros por qué he elegido este nombre para mi blog. Es una buena manera de presentarlo. He decidido llamarlo "Mi Vecina Carolina" porque:

a) Vecina rimaba con Carolina.
b) En mi nuevo pisito de soltera no conozco a nadie nada más que a mi gata y me gustaría tener vecinos aunque sean virtuales (y esos sois los que, a partir de hoy, bendito día en que se me ha ocurrido meterme a blogger).

No voy a explicaros de qué voy a hablaros en este lugar porque aún ni yo misma lo sé (aaaay, no estoy preparada). Pero seguro que poco a poco se me empiezan a ocurrir ideas. Mamma dice que siempre fui una mujer creativa.

Y ya está. Creo que esta primera entrada, como entrada de presentación y experimental, no está nada mal. Veamos qué tal va el proyecto blog a partir de ahora.

Saludos desde mi alcoba,
Carolina.

Sobre T

En casa de Carolina Mártel 2 vecinos visitaron mi casa
T es compañero mío en uno de mis dos trabajos. T es más o menos así:

Ilustración: por Jordi Labanda

T es compañero mío en uno de mis dos empleos (en el que tengo que estar más horas sentada y con los ojos pegados a una pantalla de un ordenador tan antiguo que las córneas te duelen sólo de mirarlo). Le conocí cuando llegué nueva y ha sido un verdadero apoyo en el trabajo. Y sé lo que estás pensando: "Hola, sustitituto de J". Pues no, porque T es gay, como dice él: "Muy gay".

Quizá por eso compatibilizo en tantas cosas con él. Viste bien, es amante de la buena música, de los libros, del arte, sale de fiesta, le encantan los chicos... y es fumador. Creo que su hábito de fumar es lo único que no tenemos en común (bueno, eso, y evicencias físicas que no tienen que ver con que el es "del género masculino" y yo del género femenino).

Cuando J me dejó, T supo apoyarme mucho más que la mayoría de mis amigos. Es cierto eso que dicen de que cuando te pasa algo malo es cuando te das cuenta de a quiénes de verdad les importas y T me demostró que yo a él le importaba y mucho. Estuvo aguantando mis llantos y me cubrió cuando yo llamaba al trabajo y le decía a mi jefe "estoy mala, no voy a poder ir" y en realidad estaba sumida en una depresión post-ruptura de la hostia. Además, vamos mucho al cine y a museos. Gracias a T yo he aprendido a apreciar el arte y gracias a
T también escucho mucha más música de la que escuchaba cuando estaba con J.

T no lo está pasando muy bien sentimentalmente tampoco, así que supongo que nos apoyamos el uno en el otro porque nos sentimos identificados con lo que nos pasa. Y es que T bebe los vientos por D, pero D no se sabe muy bien de qué pie cojea (y con aquello me refiero a que es homosexual declarado pero que aún no ha salido del armario ni sabemos cuando lo hará y eso a mi amigo y compañero T, tan bueno y tan romántico que quiere hacer mil cosas junto a D, le sienta bastante mal porque D le insiste constantemente en que, aunque él siga dentro del armario, quiere que estén juntos). Un lío, vamos.

T cuenta con todo mi apoyo y yo cuento con todo el apoyo de T. Somos un buen equipo, sin duda (sobre todo con algún Tequila Sunrise de más en nuestras gargantas).

Sobre S

En casa de Carolina Mártel 0 vecinos visitaron mi casa
Mi hermana S. Dos o tres años mayor que yo. S es más o menos así:

Ilustración: por Jordi Labanda

S es el orgullo de mis padres. Suena un poco frívolo decir que para ellos es muy importante que, al llegar sus hijas a cierta edad, estén casadas y bien casadas y con la vida resuelta. Así que supongo que yo que no estoy casada (y mucho menos bien casada) y que no tengo la vida resuelta, soy algo así como la oveja negra de la familia (aunque durante el tiempo que he estado con J, mis padres han vivido encantados de la vida).

S lleva casada con mi cuñado R desde hace dos años más o menos. Recuerdo que, para su boda, yo ya vivía con J (acabábamos de empezar lo que sería la más maravillosa convivencia del mundo mundial) y que estuvimos tooooodo un día preparándonos para ir juntos del brazo. Ahora ella está embarazada y aunque no tiene tanta tripota como mi adorado Jordi ha dibujado en esta ilustración, pronto será más o menos como en esa foto.

Así que sí: voy a ser tía porque mi hermana S va a tener un niño que, seguramente, sea igual de rubio y de guapo que ella. S siempre ha sido más guapa que yo. Bueno, quizá no más guapa, pero sí más... llamativa. Recuerdo que de adolescentes odiaba salir con ella. Yo me tenía que pasar horas arreglándome para ir un poco decente (o sexy, o guapa, simplemente) y ella, con que resaltara sus bonitos ojos verdes (herencia de nuestra abuela) estaba tan preciosa. Siempre fue muy ligona, pero sorpresas de la vida, un día llegó a casa con su novio R y ahora es su marido y el padre del hijo que espera. Qué bonita es la vida.

S trabaja en la tele. No es ninguna famosa, ella trabaja fuera, tocando botoncitos y todas esas cosas. Se codea con algún que otro famosillo (no te creas que con el mismo rey) y está bastante contenta con el trabajo, la verdad. R trabaja en la misma cadena, de cámara, y ambos dicen que un día R tendrá una oportunidad y será director de cine. Una pareja muy televisiva.

Me llevo bien con mi hermana. Tendría motivos para envidiarla, pero es tal el cariño que le tengo, que no puedo ni envidiarla. Sí es cierto que a mí me gustaría pensar que, de seguir con J, me esperaría una vida como la suya, pero todo lo bueno que le pase a mi hermana es bueno, indirectamente, para mí. Llamadme sensiblera, pero la felicidad de S es la mía.

Sobre J

En casa de Carolina Mártel 2 vecinos visitaron mi casa
Definir a J siempre me resultó algo complicado. J es más o menos así:

Ilustración: Por Jordi Labanda

Empecé a salir con J en 2005. Le conocí porque casi le atropello días después de sacarme el carnet. Por suerte (I dice que a veces desea que le hubiera atropellado de verdad), todo se quedó en un susto y, cuando fui a preguntarle si se encontraba bien (y de paso, a suplicarle que no me denunciara por ir pensando en la mona de Pascua) me pidió mi teléfono.

Estuvimos hablando por teléfono algún tiempo y un día se decidió a invitarme a cenar. Fuimos a un restaurante de los más caros de la ciudad y yo me sentía como una verdadera princesa. Descubrí que estaba estudiando Derecho y que era brutalmente guapo y un partidazo así que, cuando finalmente después de algún que otro encuentro sexual, decidimos empezar a salir en serio, no sólo yo estuve contenta, sino que toda mi familia pensó que me había enamorado con el Rey del Baile.

En 2007 nos fuimos a vivir juntos. Él ya se había sacado la carrera por aquel entonces y había encontrado un buen puesto de trabajo en un bufete cerca de casa (enchufado por su padre, también abogado, que supo mover hilos para que a su hijito no le faltara el pan). Teníamos un piso precioso y yo estaba estudiando en algunos cursos de los que ya os hablaré y mientras también trabajaba, con lo que aportaba mi parte de la hipoteca que estaba a su nombre pero que nunca llegamos a poner a nombre de los dos.

Vivir con J fue toda una experiencia de vida y de convivencia. No era el mejor amo de casa, pero me encantaba que al volver del despacho viera la cena encima de la mesa, pusiera carita de idiota, me besara la frente e hiciéramos el amor como todas las noches (siempre tan maravilloso).

No sé cuándo las cosas comenzaron a cambiar, pero en noviembre de 2009, J decidió dejarme. Me puso muchísimas excusas de "no eres tú, soy yo", "hace tiempo que esto no es como antes", "Carol, yo no quiero dañarte, pero es que creo que nuestra relación se ha estancado" y LA MEJOR DE TODAS: "eres una mujer maravillosa y yo soy un hombre afortunado por tenerte a mi lado cada día, pero creo que es mejor que seamos sólo amigos".

Sí, sé lo que estás pensando. "Bonita, tienes unos cuernos que no cabes por la puerta". Puede ser, no te digo que no. No me he molestado en indagar sobre su vida sexual o amantil (nueva palabra!) después de que me dejara porque he estado ocupada llorándoles a mis padres durante tres meses.

Hasta que hace dos semanas (más o menos) llegué a mi pisito de soltera decidida a salvar la depresión que suponía estar sin el hombre que había sido, hasta el momento, el hombre de mi vida.

Sobre I

En casa de Carolina Mártel 1 vecinos visitaron mi casa
Conozco a I desde antes de tener memoria. I es más o menos así:

Ilustración: por Jordi Labanda

Se puede decir hablando pronto que I es mi mejor amiga. Tiene mi edad (es decir, entre los veintumuchos y los treintaypocos) y siempre hemos estado juntas, sobre todo a partir del instituto. I es una chica alegre, divertida, juerguista, pero también es inteligente, comprensiva, sincera y franca. I es de esas personas que daría cualquier cosa por sus amigos y más de una vez me ha dicho que sería capaz de cualquier cosa con tal de que yo fuera feliz.

I está soltera pero no le importa. Tiene un montón de amigos con derecho a algo y no quiere complicarse la vida con ningún chico que venga a algo más que al sexo. Yo le he dichod desde siempre que la cosa cambiará y que un día se enamorará de alguien que le haga sentirse feliz, llena y que le haga pensar que no necesita a nada o a nadie, pero ella siempre me dice: "¿Amor? Bah, el amor es para los soñadores" Sí, así es I.

I es actriz. Bueno, en realidad eso es lo que quiere ser. De momento se conforma con trabajar de aprendiz en un estudio de fotografía haciendo álbumes de comunión y fotos a bebés y a adolescentes para el carnet de identidad.

Desde que J me dejó, I dice que es hora de que me renueve y me libere. "Que dos años viviendo con un tío del que después descubres que es un capuyo, no ha podido ser bueno para tu salud". No puede ni ver a J y su mayor deseo es que encuentre a otro (o a otros) para suplir su ausencia.

Solemos irnos de fiesta, de compras o a tomar café con más amigas. Pero resalto de entre todas a I (aunque ya os hablaré de las demás, que menuda panda) porque creo que es como mi segunda hermana. I es la mejor y ella lo sabe :)
 

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