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7 feb 2010

Sábado noche (sin fiebre)

En casa de Carolina Mártel 16 vecinos visitaron mi casa
Todos los fines de semana me pasa lo mismo. Llega el sábado, T y yo salimos del curro con la sesión de la 1.05 y SIEMPRE me propone salir por ahí. Tras un eterno viaje en metro insistiéndome, al final accedo; vamos a mi casa, me arreglo un poco y salimos. Casi siempre llamamos a I, al raro de D (ya os hablé de él, ese ese que es gay como T pero que aún no ha salido del armario) y a algunos amigos más. Nos tiramos toda la noche riendo y tomando alguna copa y, el domingo, me tiro durmiendo hasta casi la hora de volver a irme a trabajar al cne. Y vuelta a empezar.

Ayer T volvió a convencerme para que fuéramos al local de una amiga suya a la que voy a llamar R. Nos juntamos con I pero no vino D (vete tú a saber por qué no cogía el móvil por mucho que T insistía). Y nos pusimos a hablar de la vida, del amor y de la muerte, con mojitos y sex on the beach (esto último es un cóctel, ACLARACIÓN para los malpensados).

Y fijaos si no hay locales que tuvo que aparecer J con sus amigotes y dos chicas más. I, T y su amiga insistían: "Carol, si te sientes incómoda y te apetece que nos vayamos..." Pero claro, una tiene su orgullo. Y YO NO IBA A IRME DE UN LOCAL PORQUE J ESTUVIERA ALLÍ, QUE SE FUERA ÉL. Pero él no se fue tampoco y yo, intentando hacerme la dura e intentando que él me viera reír a carcajadas y pasármelo genial cuando me miraba (como si fuera una niña pequeña deseando de llamar la atención) bebía y reía cuando no había que reír y beber y, seguramente, en vez de demostrar que lo tenía superado, estaba demostrando todo lo contrario.

Y aquí va el primer OMG de este piso de soltera virtual:

Cuando J empezó a besar intensamente a una de las chicas que había con él y sus amigotes, a mí se me pasaron las ganas de fingir y me di cuenta de que no sólo no demostraba que no lo tenía superado, sino que seguía enamorada del gran capuyo de mi ex. Loca de celos me puse el abrigo y cogí mis cosas y les pedí a mis amigos que nos fuéramos. Antes de salir por la puerta, eso sí, le di un leve empujón a J como medio sin querer para que, si como dice T, no me había visto; me viera. Maldito idiota.

Llegamos a otro local aunque yo tenía ganas de irme a casa con mi gata, meterme en la cama y morirme del todo. Pero I había quedado con unos amigos suyos y oye, si eran hombres y una que estaba despechada... Y así fue como conocí a C y a V y, con toda mi depresión porque no quería amargarles la noche a ninguno, me fui a casa después de saludar y quedarme a una última copa de cortesía.

¡Estoy triste y cabreada conmigo misma por estar cabreada con J! Y ahora, encima, tengo que irme a trabajar, ver a T y explicarle mis penas (aunque las sabe, claro que las sabe). En fin. Espero que hayáis tenido un buen fin de semana (muchas gracias a todos los vecinos que me seguís y a los que comentáis).

Saludos desde mi alcoba,
Carolina.

4 feb 2010

Scanner I

En casa de Carolina Mártel 6 vecinos visitaron mi casa
Ayer T y yo estuvimos hablando de este blog y de la importancia que tiene que los seres humanos soltemos todo lo que llevamos dentro (sobre todo si son sentimientos) antes de que se nos pudran por dentro y se nos enquisten. Le dije que yo no me había hecho un blog para hablar únicamente de J y de lo deprimida que estaba por el abandono de J, sino que también quería hablar de temas variados, cosas que me interesan y que forman parte de mi mundo, a lo que T contestó: Ah, entonces hablarás de mí, ¿no? Naturalmente. T, si lees esto, que sepas que esta primera entrega de Scanner va por ti :)

Ayer había una errata en la entrada y es que yo escribía como si fuera hoy y resulta que era ayer. Normalmente siempre voy al cine de viernes a domingo, pero ayer fue jueves y me tocó currar, ¿la causa de ello? El enorme goteo de estrenos que llegan. A ver si os pensáis que la figura del acomodador está obsoleta o algo.

Total, que ayer T me propuso que en la sección de Scanner pusiera nuestros ratos intentando analizar a la gente mientras están viendo la película, esperando a que abramos la sala o mientras piden palomitas. La gente puede llegar a delatar su personalidad con sus gestos y su lenguaje corporal. Y como me dio la idea, he decidido que la entrada madrugadora de hoy (madrugadora porque no puedo dormir más aunque quiera), va a estar dedicada a eso, al Scanner y a un tipo de hombre en particular. Y que los vecinos (chicos) no se asusten, porque también analizaré a las mujeres.

Y, por supuesto queda dicho que me valdré de las ilustraciones de mi querido Jordi para ilustrar (valga la redundancia) esta sección también. Bien. Ejem, empecemos:

Nombre del sujeto: Yogurín sin fermentar (apodo puesto por T, jaja)
Descripción: suele ser estudiante, tener carita de niño y menos de 25. Suele ser, a pesar de la edad, brutalmente atractivo e inspirar ternura, confianza y frescura a sus presas. Pero no porque esté sin fermentar quiere decir que le falte un verano, no no... Que los hay y bien listos.
Hábitat: el Yogurín sin fermentar suele habitar en los campus de universidad, en las bibliotecas (en época de exámenes), en las discotecas de moda de la ciudad, en los parques o en los centros comeciales.
Costumbres: Nunca le verás emparejado seriamente (bueno, sí le verás emparejado, pero de esa clase de Yogurines hay muy pocos en la especie), suele irse de fiesta con sus amigos de clase, suele saber jugar al mus (como buen estudiante) y aunque tiene claro que quiere estudiar una carrera, pocas veces suele estresarse por los exámenes.
Cómo darle caza: T tiene la teoría de que para conquistar a un Yogurín sin fermentar hay que hacerle ver que tenemos los mismos intereses que él. Que nos gusta divertirnos y que somos independientes y no vamos a agobiarle (cuando un Yogurín sin fermentar se agobia, puede salir espantado cual gacela asustada).

Puede parecer irreal, pero he aquí una muestra de a lo que T y yo nos dedicamos en las horas muertas en el curro (el próximo Scanner, de una chica). Me voy, que está saliendo el café.

Un saludo desde mi alcoba,
Carolina.

2 feb 2010

Sobre T

En casa de Carolina Mártel 2 vecinos visitaron mi casa
T es compañero mío en uno de mis dos trabajos. T es más o menos así:

Ilustración: por Jordi Labanda

T es compañero mío en uno de mis dos empleos (en el que tengo que estar más horas sentada y con los ojos pegados a una pantalla de un ordenador tan antiguo que las córneas te duelen sólo de mirarlo). Le conocí cuando llegué nueva y ha sido un verdadero apoyo en el trabajo. Y sé lo que estás pensando: "Hola, sustitituto de J". Pues no, porque T es gay, como dice él: "Muy gay".

Quizá por eso compatibilizo en tantas cosas con él. Viste bien, es amante de la buena música, de los libros, del arte, sale de fiesta, le encantan los chicos... y es fumador. Creo que su hábito de fumar es lo único que no tenemos en común (bueno, eso, y evicencias físicas que no tienen que ver con que el es "del género masculino" y yo del género femenino).

Cuando J me dejó, T supo apoyarme mucho más que la mayoría de mis amigos. Es cierto eso que dicen de que cuando te pasa algo malo es cuando te das cuenta de a quiénes de verdad les importas y T me demostró que yo a él le importaba y mucho. Estuvo aguantando mis llantos y me cubrió cuando yo llamaba al trabajo y le decía a mi jefe "estoy mala, no voy a poder ir" y en realidad estaba sumida en una depresión post-ruptura de la hostia. Además, vamos mucho al cine y a museos. Gracias a T yo he aprendido a apreciar el arte y gracias a
T también escucho mucha más música de la que escuchaba cuando estaba con J.

T no lo está pasando muy bien sentimentalmente tampoco, así que supongo que nos apoyamos el uno en el otro porque nos sentimos identificados con lo que nos pasa. Y es que T bebe los vientos por D, pero D no se sabe muy bien de qué pie cojea (y con aquello me refiero a que es homosexual declarado pero que aún no ha salido del armario ni sabemos cuando lo hará y eso a mi amigo y compañero T, tan bueno y tan romántico que quiere hacer mil cosas junto a D, le sienta bastante mal porque D le insiste constantemente en que, aunque él siga dentro del armario, quiere que estén juntos). Un lío, vamos.

T cuenta con todo mi apoyo y yo cuento con todo el apoyo de T. Somos un buen equipo, sin duda (sobre todo con algún Tequila Sunrise de más en nuestras gargantas).
 

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