12 feb. 2010

Te lo voy a decir claro

En casa de Carolina Mártel 19 vecinos visitaron mi casa
Esta semana me he planteado muy mucho lo de abandonar el blog, por eso no he subido entradas seguidas como hacía hasta el día en que J decidió que ni siquiera por respeto, yo le importaba lo más mínimo.

Estos días me he repetido a mí misma que soy una tonta "cómo narices vas a contar tu vida en Internet. ¿Te piensas que eso te va a ayudar en algo? ¡Estás loca, Carol! ¡Baja de la nube!" Y como sé que esas palabras autocríticas con este ciber pisito de soltera virtual, las dice mi baja autoestima después del suceso del sabado pasado con J, he decidido que no sólo no voy a abandonar el blog sino que voy a continuar con él. Porque ya está bien de ir llorando por las esquinas y la mejor terapia es llegar aquí, desahogarme e intentar ser un poquito feliz. I me apoya en mi decisión de seguir contando mi vida a través de esta ventana a la red y si mi mejor amiga me da su beneplácito, no hay más que hablar.

Esta tarde me toca ir a trabajar al cine y por eso esta mañana había pensado en traer algo divertido para que nos riamos y nos olvidemos de los malos rollos que, teniendo un ex como el que tengo yo, a veces son inevitables. Y se me ha ocurrido hablar de lo desmemoriados que somos a veces los seres humanos:

Ilustración: por Jordi Labanda

Yo soy de esas personas que tienen que apuntarse todo en post-its y pegarlos por toda la casa para acordarse de lo que tiene que hacer. Sobre todo con cosas del trabajo o con cosas de la casa. Pego en notas lo que tengo que comprar, el informe de la gestoría que tengo que entregar... ¡A veces incluso apunto si ha llamado alguien importante para recordar que tengo que devolver la llamada! Soy mala para la mayoría de las fechas y a veces les cambio los nombres a la gente. Soy lo que se llama una mujer desmemoriada de los pies a la cabeza. Mamma dice eso de sí: "mucha mujer sóla preparada para la vida moderna, pero eres un poco desastre cuando tratas de recordar algo". Es taaaaan cierto. A veces tienen tanta razón las madres....

Y ahora espero que vosotros me habléis de la buena memoria que tenéis, de lo mucho que mola acordarse de fechas importantes, llamadas y cosas del trabajo y de la casa sin tener que apuntarlos cien veces y entonces yo, en sentido figurado sólamente, me moriré de envidia.

Un saludo desde mi alcoba,
(gracias por los comentarios y seguidores)
Carolina.

7 feb. 2010

Sábado noche (sin fiebre)

En casa de Carolina Mártel 16 vecinos visitaron mi casa
Todos los fines de semana me pasa lo mismo. Llega el sábado, T y yo salimos del curro con la sesión de la 1.05 y SIEMPRE me propone salir por ahí. Tras un eterno viaje en metro insistiéndome, al final accedo; vamos a mi casa, me arreglo un poco y salimos. Casi siempre llamamos a I, al raro de D (ya os hablé de él, ese ese que es gay como T pero que aún no ha salido del armario) y a algunos amigos más. Nos tiramos toda la noche riendo y tomando alguna copa y, el domingo, me tiro durmiendo hasta casi la hora de volver a irme a trabajar al cne. Y vuelta a empezar.

Ayer T volvió a convencerme para que fuéramos al local de una amiga suya a la que voy a llamar R. Nos juntamos con I pero no vino D (vete tú a saber por qué no cogía el móvil por mucho que T insistía). Y nos pusimos a hablar de la vida, del amor y de la muerte, con mojitos y sex on the beach (esto último es un cóctel, ACLARACIÓN para los malpensados).

Y fijaos si no hay locales que tuvo que aparecer J con sus amigotes y dos chicas más. I, T y su amiga insistían: "Carol, si te sientes incómoda y te apetece que nos vayamos..." Pero claro, una tiene su orgullo. Y YO NO IBA A IRME DE UN LOCAL PORQUE J ESTUVIERA ALLÍ, QUE SE FUERA ÉL. Pero él no se fue tampoco y yo, intentando hacerme la dura e intentando que él me viera reír a carcajadas y pasármelo genial cuando me miraba (como si fuera una niña pequeña deseando de llamar la atención) bebía y reía cuando no había que reír y beber y, seguramente, en vez de demostrar que lo tenía superado, estaba demostrando todo lo contrario.

Y aquí va el primer OMG de este piso de soltera virtual:

Cuando J empezó a besar intensamente a una de las chicas que había con él y sus amigotes, a mí se me pasaron las ganas de fingir y me di cuenta de que no sólo no demostraba que no lo tenía superado, sino que seguía enamorada del gran capuyo de mi ex. Loca de celos me puse el abrigo y cogí mis cosas y les pedí a mis amigos que nos fuéramos. Antes de salir por la puerta, eso sí, le di un leve empujón a J como medio sin querer para que, si como dice T, no me había visto; me viera. Maldito idiota.

Llegamos a otro local aunque yo tenía ganas de irme a casa con mi gata, meterme en la cama y morirme del todo. Pero I había quedado con unos amigos suyos y oye, si eran hombres y una que estaba despechada... Y así fue como conocí a C y a V y, con toda mi depresión porque no quería amargarles la noche a ninguno, me fui a casa después de saludar y quedarme a una última copa de cortesía.

¡Estoy triste y cabreada conmigo misma por estar cabreada con J! Y ahora, encima, tengo que irme a trabajar, ver a T y explicarle mis penas (aunque las sabe, claro que las sabe). En fin. Espero que hayáis tenido un buen fin de semana (muchas gracias a todos los vecinos que me seguís y a los que comentáis).

Saludos desde mi alcoba,
Carolina.

4 feb. 2010

Scanner I

En casa de Carolina Mártel 6 vecinos visitaron mi casa
Ayer T y yo estuvimos hablando de este blog y de la importancia que tiene que los seres humanos soltemos todo lo que llevamos dentro (sobre todo si son sentimientos) antes de que se nos pudran por dentro y se nos enquisten. Le dije que yo no me había hecho un blog para hablar únicamente de J y de lo deprimida que estaba por el abandono de J, sino que también quería hablar de temas variados, cosas que me interesan y que forman parte de mi mundo, a lo que T contestó: Ah, entonces hablarás de mí, ¿no? Naturalmente. T, si lees esto, que sepas que esta primera entrega de Scanner va por ti :)

Ayer había una errata en la entrada y es que yo escribía como si fuera hoy y resulta que era ayer. Normalmente siempre voy al cine de viernes a domingo, pero ayer fue jueves y me tocó currar, ¿la causa de ello? El enorme goteo de estrenos que llegan. A ver si os pensáis que la figura del acomodador está obsoleta o algo.

Total, que ayer T me propuso que en la sección de Scanner pusiera nuestros ratos intentando analizar a la gente mientras están viendo la película, esperando a que abramos la sala o mientras piden palomitas. La gente puede llegar a delatar su personalidad con sus gestos y su lenguaje corporal. Y como me dio la idea, he decidido que la entrada madrugadora de hoy (madrugadora porque no puedo dormir más aunque quiera), va a estar dedicada a eso, al Scanner y a un tipo de hombre en particular. Y que los vecinos (chicos) no se asusten, porque también analizaré a las mujeres.

Y, por supuesto queda dicho que me valdré de las ilustraciones de mi querido Jordi para ilustrar (valga la redundancia) esta sección también. Bien. Ejem, empecemos:

Nombre del sujeto: Yogurín sin fermentar (apodo puesto por T, jaja)
Descripción: suele ser estudiante, tener carita de niño y menos de 25. Suele ser, a pesar de la edad, brutalmente atractivo e inspirar ternura, confianza y frescura a sus presas. Pero no porque esté sin fermentar quiere decir que le falte un verano, no no... Que los hay y bien listos.
Hábitat: el Yogurín sin fermentar suele habitar en los campus de universidad, en las bibliotecas (en época de exámenes), en las discotecas de moda de la ciudad, en los parques o en los centros comeciales.
Costumbres: Nunca le verás emparejado seriamente (bueno, sí le verás emparejado, pero de esa clase de Yogurines hay muy pocos en la especie), suele irse de fiesta con sus amigos de clase, suele saber jugar al mus (como buen estudiante) y aunque tiene claro que quiere estudiar una carrera, pocas veces suele estresarse por los exámenes.
Cómo darle caza: T tiene la teoría de que para conquistar a un Yogurín sin fermentar hay que hacerle ver que tenemos los mismos intereses que él. Que nos gusta divertirnos y que somos independientes y no vamos a agobiarle (cuando un Yogurín sin fermentar se agobia, puede salir espantado cual gacela asustada).

Puede parecer irreal, pero he aquí una muestra de a lo que T y yo nos dedicamos en las horas muertas en el curro (el próximo Scanner, de una chica). Me voy, que está saliendo el café.

Un saludo desde mi alcoba,
Carolina.

Cosas que nunca dijimos I

En casa de Carolina Mártel 10 vecinos visitaron mi casa
Hoy os traigo la primera entrega de una de las secciones del blog que más interés tengo en que salga bien. Se debe a que los viernes no trabajo en la gestoría y tengo toda la santa mañana libre. A las 5 empieza mi jornada de acomodadora en un cine y sí, ahí si está mi compañero T. Antes de hablaros de esta primera entrega de la sección quería que reflexionáramos juntos sobre mis dos empleos:

Empleo 1: oficinista en una gestoría.
Empleo 2: acomodadora en un cine.

¿No son los dos empleos más antagónicos que habéis visto en vuestra vida? De luneas a jueves en el primero, de viernes a domingo en el segundo... Sin duda lo más difícil fue compaginar los horarios de ambos, pero una vez se le coge el tranquillo... Ya os contaré aventuras que pasan en el cine, porque es muy emocionante (sin duda también gracias a T) que la gestoría, os lo aseguro.

Y ahora sí, una vez aclarado el por qué de mi presencia en mi pisito de soltera virtual a estas horas... comenzamos:

Cosas que nunca dijimos I
Primero de todo, espero que los chicos se apliquen el cuento porque igual que mi querido Jordi ha ilustrado en esta viñeta a dos chicas, podría haberlo hecho exáctamente igual con dos chicos). ACLARACIÓN: utilizo los dibujos de Jordi Labanda porque me encantan, pero generalmente, nada de lo que digan los personajes en la sección equivale a lo que dicen los personajes reales.

La situación es la siguiente: una amiga (o un amigo) viene a hablarte de un chico (o una chica) que conoció cierto día de fiesta. Hubo feeling, te dice, me pareció una persona superinteresante que insistió mucho en lo bonita que era mi ropa, en invitarme a una copa y en bailar. ¡Lo pasamos genial! Y al final de la noche (independientemente de que hubiera sexo o no) me pidió su teléfono pero es que AÚN NO ME HA LLAMADO.

Que una persona cercana a ti te diga que un desconocido no la ha llamado después de una noche de fiesta puede significar que el desconocido en cuestión sólo quería a tu amigo o amiga para una noche o que no tiene saldo o que con el frío invierno se le ha congelado el móvil en medio de un glacial. No sé vosotros, pero yo considero que existe la posibilidad de que el desconocido en cuestión no esté nada interesado en nuestro amigo o amiga. ¿Y eso qué quiere decir? Que deberíamos decírselo porque la única persona que no lo sabe es esa persona en cuestión. Yo nunca lo digo (en realidad sí lo digo, pero sólo se lo digo a I, donde hay confianza... jaja). Y creo que es una cosa fundamental que habría que decir:

- Oye, ¿sabes el de la otra noche? Aún no me ha llamado y han pasado muchos días... No sé si le habrá pasado algo.
- No tiene por qué pasarle algo. Quizá no le interesas.

Amada sinceridad, ¿y vosotros? ¿Qué os pasa en esta situación? ¿Cómo reaccionáis? ¿Decís aquello que nunca decimos los pobres mortales? Lo dejo como reflexión antes de pasearme por el vecindario :)
Un saludo desde mi alcoba,
Carolina.
 

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