Mostrando entradas con la etiqueta Mi ex J. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mi ex J. Mostrar todas las entradas

2 feb 2010

Toc Toc

En casa de Carolina Mártel 10 vecinos visitaron mi casa
Me llamo Carolina. Tengo una edad entre los veintimuchos y los treintaypocos.

Soy más o menos así:Ilustración: por Jordi Labanda

Hace tres meses que mi novio (con el que llevaba cuatro años y con el que vivía desde hace dos) me dejó (creo que un día os contaré ese maravilloso episodio del culebrón de mi vida). He estado viviendo en casa de mis padres y ahora, con dos trabajos bien compaginados y un sueldo algo raquítico pero suficiente, puedo decir que tengo mi pisito de soltera.

No sé muy bien qué hago aquí. Mis amigas me aconsejaron que para olvidar a J (va a ser como voy a llamar a mi ex a partir de ahora) me metiera en Internet. Páginas de esas tipo Meetic o E-Darling (no sé exactamente cómo se escribe) para encontrar una nueva pareja (y claro, cosa imposible o más bien poco probable, al hombre perfecto). Me he negado en rotundo a las páginas de contactos, pero a cambio he decidido hacerme una de estas bitácoras que tanto se llevan ahora.

No sé si a esa primera entrada le seguirán más, pero lo que sí sé es que estreno blog para contar un poco de mí, para desahogarme y para, ¿por qué no? conocer gente nueva (sin evidenciar, como en las páginas de contactos, que hace más de tres meses que no recibo ningún tipo de calor afectivo por parte de un hombre).

Dejo claro desde YA que no estoy absolutamente deprimida. No digo que no es posible que, de encontrarme cara a cara con J decidiera mandarle al infierno de una patada en el trasero; digo que no lloro por las noches, ni me paso el día llorándole a mis amigas o yo sola por las esquinas. Es simplemente que me cuesta aceptar que no está (¡pero nada de depresión!).

Estaría bien contaros por qué he elegido este nombre para mi blog. Es una buena manera de presentarlo. He decidido llamarlo "Mi Vecina Carolina" porque:

a) Vecina rimaba con Carolina.
b) En mi nuevo pisito de soltera no conozco a nadie nada más que a mi gata y me gustaría tener vecinos aunque sean virtuales (y esos sois los que, a partir de hoy, bendito día en que se me ha ocurrido meterme a blogger).

No voy a explicaros de qué voy a hablaros en este lugar porque aún ni yo misma lo sé (aaaay, no estoy preparada). Pero seguro que poco a poco se me empiezan a ocurrir ideas. Mamma dice que siempre fui una mujer creativa.

Y ya está. Creo que esta primera entrada, como entrada de presentación y experimental, no está nada mal. Veamos qué tal va el proyecto blog a partir de ahora.

Saludos desde mi alcoba,
Carolina.

Sobre J

En casa de Carolina Mártel 2 vecinos visitaron mi casa
Definir a J siempre me resultó algo complicado. J es más o menos así:

Ilustración: Por Jordi Labanda

Empecé a salir con J en 2005. Le conocí porque casi le atropello días después de sacarme el carnet. Por suerte (I dice que a veces desea que le hubiera atropellado de verdad), todo se quedó en un susto y, cuando fui a preguntarle si se encontraba bien (y de paso, a suplicarle que no me denunciara por ir pensando en la mona de Pascua) me pidió mi teléfono.

Estuvimos hablando por teléfono algún tiempo y un día se decidió a invitarme a cenar. Fuimos a un restaurante de los más caros de la ciudad y yo me sentía como una verdadera princesa. Descubrí que estaba estudiando Derecho y que era brutalmente guapo y un partidazo así que, cuando finalmente después de algún que otro encuentro sexual, decidimos empezar a salir en serio, no sólo yo estuve contenta, sino que toda mi familia pensó que me había enamorado con el Rey del Baile.

En 2007 nos fuimos a vivir juntos. Él ya se había sacado la carrera por aquel entonces y había encontrado un buen puesto de trabajo en un bufete cerca de casa (enchufado por su padre, también abogado, que supo mover hilos para que a su hijito no le faltara el pan). Teníamos un piso precioso y yo estaba estudiando en algunos cursos de los que ya os hablaré y mientras también trabajaba, con lo que aportaba mi parte de la hipoteca que estaba a su nombre pero que nunca llegamos a poner a nombre de los dos.

Vivir con J fue toda una experiencia de vida y de convivencia. No era el mejor amo de casa, pero me encantaba que al volver del despacho viera la cena encima de la mesa, pusiera carita de idiota, me besara la frente e hiciéramos el amor como todas las noches (siempre tan maravilloso).

No sé cuándo las cosas comenzaron a cambiar, pero en noviembre de 2009, J decidió dejarme. Me puso muchísimas excusas de "no eres tú, soy yo", "hace tiempo que esto no es como antes", "Carol, yo no quiero dañarte, pero es que creo que nuestra relación se ha estancado" y LA MEJOR DE TODAS: "eres una mujer maravillosa y yo soy un hombre afortunado por tenerte a mi lado cada día, pero creo que es mejor que seamos sólo amigos".

Sí, sé lo que estás pensando. "Bonita, tienes unos cuernos que no cabes por la puerta". Puede ser, no te digo que no. No me he molestado en indagar sobre su vida sexual o amantil (nueva palabra!) después de que me dejara porque he estado ocupada llorándoles a mis padres durante tres meses.

Hasta que hace dos semanas (más o menos) llegué a mi pisito de soltera decidida a salvar la depresión que suponía estar sin el hombre que había sido, hasta el momento, el hombre de mi vida.
 

Mi vecina Carolina Copyright © 2010 Designed by Ipietoon Blogger Template Sponsored by Online Shop Vector by Artshare