2 feb. 2010

Sobre J

En casa de Carolina Mártel
Definir a J siempre me resultó algo complicado. J es más o menos así:

Ilustración: Por Jordi Labanda

Empecé a salir con J en 2005. Le conocí porque casi le atropello días después de sacarme el carnet. Por suerte (I dice que a veces desea que le hubiera atropellado de verdad), todo se quedó en un susto y, cuando fui a preguntarle si se encontraba bien (y de paso, a suplicarle que no me denunciara por ir pensando en la mona de Pascua) me pidió mi teléfono.

Estuvimos hablando por teléfono algún tiempo y un día se decidió a invitarme a cenar. Fuimos a un restaurante de los más caros de la ciudad y yo me sentía como una verdadera princesa. Descubrí que estaba estudiando Derecho y que era brutalmente guapo y un partidazo así que, cuando finalmente después de algún que otro encuentro sexual, decidimos empezar a salir en serio, no sólo yo estuve contenta, sino que toda mi familia pensó que me había enamorado con el Rey del Baile.

En 2007 nos fuimos a vivir juntos. Él ya se había sacado la carrera por aquel entonces y había encontrado un buen puesto de trabajo en un bufete cerca de casa (enchufado por su padre, también abogado, que supo mover hilos para que a su hijito no le faltara el pan). Teníamos un piso precioso y yo estaba estudiando en algunos cursos de los que ya os hablaré y mientras también trabajaba, con lo que aportaba mi parte de la hipoteca que estaba a su nombre pero que nunca llegamos a poner a nombre de los dos.

Vivir con J fue toda una experiencia de vida y de convivencia. No era el mejor amo de casa, pero me encantaba que al volver del despacho viera la cena encima de la mesa, pusiera carita de idiota, me besara la frente e hiciéramos el amor como todas las noches (siempre tan maravilloso).

No sé cuándo las cosas comenzaron a cambiar, pero en noviembre de 2009, J decidió dejarme. Me puso muchísimas excusas de "no eres tú, soy yo", "hace tiempo que esto no es como antes", "Carol, yo no quiero dañarte, pero es que creo que nuestra relación se ha estancado" y LA MEJOR DE TODAS: "eres una mujer maravillosa y yo soy un hombre afortunado por tenerte a mi lado cada día, pero creo que es mejor que seamos sólo amigos".

Sí, sé lo que estás pensando. "Bonita, tienes unos cuernos que no cabes por la puerta". Puede ser, no te digo que no. No me he molestado en indagar sobre su vida sexual o amantil (nueva palabra!) después de que me dejara porque he estado ocupada llorándoles a mis padres durante tres meses.

Hasta que hace dos semanas (más o menos) llegué a mi pisito de soltera decidida a salvar la depresión que suponía estar sin el hombre que había sido, hasta el momento, el hombre de mi vida.

2 vecinos visitaron mi casa:

Chusky Berryfain on 4 de febrero de 2010, 9:36 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miscelanea on 15 de mayo de 2010, 9:37 dijo...

A veces me planteo que eso me pase a mi... Porque en lo que se refiere a datos, las fechas coinciden jajajaja bueno seguire leyendote. Me encanta tu blog!

 

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