3 feb 2010

Ponerse guapa

En casa de Carolina Mártel 7 vecinos visitaron mi casa
Como os he dicho esta tarde, la visita de mi hermana S ha acarreado que I se una a la reunión y llevamos desde las 7 de la tarde hasta hace media hora escasa que se han ido "dándole a la sinhueso" como dice Mamma.

Yo no sé muy bien si en esto de los blogs se estila escribir una vez al día o si se puede escribir alguna más, pero visto que esta nueva casa virtual es mía, escribiré siempre que me apetezca que, al fin y al cabo es lo importante.

Total, que I, mi hermana y yo nos hemos servido café con bollos del Mercadona (que están bien ricos, no vamos a ir con glamourosidades en el pisito de soltera, ¿no?) y nos hemos puesto a charlar de todo un poco. ¿De lo que más? Habéis acertado: los hombres. I contándole a S la historia de su útlimo amante (que yo me la sé entera), S hablándonos de R y de su vida de casada y yo... limitándome a escuchar los consejos que ambas me daban sobre J, mi dependencia de J y mi necesidad de olvidar de J.

Antes de irse, sin embargo, hemos hablado de un tema muy interesante que quería escribir aquí también. Este tema es:

Ilustración: por Jordi Labanda

Está más que comprobado que las mujeres tardamos muchísimo tiempo en arreglarnos (la mayoría, no digo que todas seáis como yo, que suelo tardar muchísimo en estar preparada desde que me pongo hasta que termino). Y eso lo sufren también los hombres. Claro, que son los que esperan. Pero I, S y yo hemos estado reflexionando hoy: ¿no les gusta a los hombres llevar de la mano a una mujer arreglada? Mi hermana ha puesto el ejemplo de R, que se desespera cada vez que tienen que salir a algún sitio a cenar porque S tarda una vida en ponerse guapa (y ahora, con esa incipiente tripita, más), pero que luego está tan contento porque tiene, palabras literales, "la esposa más bonita del mundo". No lo niego. Yo también sé que S es la hermana más guapa del mundo. I ha sostenido durante toda la conversación que hoy en día los hombres se arreglan mucho también y que tardan bastante también. A lo que yo he contestado que NUNCA tardarán tanto como nosotras.

Y aprovechando este blog me gustaría saber qué pensáis vosotros, vecinos y vecinas, sobre esto de ponerse guapa. Que si las tenacillas no, que si el secador sí, que si el rimel, que si el pintalabios, que si una joya que combine con los zapatos... ¿Qué os parece esto de que las chicas nos pongamos guapas y de que la mayoría tardemos tanto en arreglarnos? ¿Es verdad lo que dice I de que hoy en día los hombres también tardan en arreglarse y de que cada vez Ellos se arreglan más?

Ahí lo dejo para mañana (día duro que me espera, por cierto).
Saludos desde mi alcoba,
Carolina.

Mi jefa

En casa de Carolina Mártel 4 vecinos visitaron mi casa
Acabo de llegar de uno de mis trabajos, el que tengo entre semana. Trabajo como oficinista, secretaria o chicadeloscafés en una gestoría que me pilla bastante cerca de mi pisito de soltera desde hace más o menos seis meses. Y, en los tiempos que corren, doy gracias porque me hayan renovado para seis más, porque vistas las cifras del paro que se está cobrando esta crisis, me considero afortunada por tener dos empleos y una casa que, más vieja o menos, es asequible. Trabajo sentada, hago llamadas, mando e-mails, recibo teléfonos y atiendo al cliente que viene a nuestra pequeña pero acogedora oficina. Mantengo siempre mi mesa ordenada y tiene un montón de detalles que, seguro, sin haber visitado la gestoría nunca, sabrías quién trabaja sentada en aquel lugar lleno de post-its de colores, florecillas de plástico y fotos de amigos y familia. Cuando J me dejó le di la vuelta a su fotografía pero no pude quitarla del escritorio. Tuvo que ser I la que un día, cuando vino a recogerme, la sacara de allí y la tirara al cubo de basura más cercano. Terapia de choque, lo llamó.

Si por si las moscas te lo estás preguntando, no. En esta gestoría no trabaja T. T es compañero mío en el otro trabajo, el de los fines de semana, del que ya os hablaré más adelante.

Esta entrada estaba dedicada a hablaros de Mi jefa. Mi jefa es más o menos así:

Ilustración: por Jordi Labanda

Es una mujer ya entrada en edad que peina canas y no se las tiñe (cosa que me parece muy bien, oye, cada uno hace lo que quiere con su pelo) y que casi siempre está de mal humor. No tengo a una jefa como la chica del libro El diablo viste de Prada, es cierto, porque yo sé que Mi jefa puede llegar a ser una mujer agradable cuando se pone. El problema es que se pone poco, la verdad. Es la reina de la oficina y como reina hay que adorarla, pero si yo, que no me considero pelota llevo seis meses en la oficina y otros seis por los que me han renovado, por algo será. El problema de mi trabajo en la gestoría es que hay un mamoneo increíble porque todo el mundo quiere halagar a Mi jefa y ella no se deja querer, precísamente (porque huele a los pelotas, los huele y los desprecia). No sé mucho más de ella. Supongo que estará casada, aunque no tengo datos que lo confirmen.

Esta tarde mi hermana S viene a casa. Me ha dicho que quiere visitarme (ya de una vez) porque desde que me he ido de casa de mis padres no me ve el pelo (no me ve el pelo porque trabajo de lunes a domingo y porque nuestros horarios son muy incompatibles). Así que ha decidido que hoy que las dos tenemos la tarde libre quiere que la invite a un café. Seguro que I también se apunta cuando salga del estudio y al final tenemos una sesión de chicas de lo más entretenida en mi casa (pero sin decir tacos, que a S dice que el bebé nos escucha y que está muy mal eso de que oiga hablar mal a la gente). Ya veremos.

Antes de despedirme quiero daros las gracias a todos los que habéis pasado por aquí y me habéis seguido en los dos primeros días en los que este pisito de soltera virtual lleva abierto. Muchas gracias, espero que formemos una gran comunidad de vecinos.

Saludos desde mi alcoba, Carolina.

2 feb 2010

Marmota's Day

En casa de Carolina Mártel 4 vecinos visitaron mi casa
Hoy es el Día de la Marmota. Una costumbre de Estados Unidos (que concretamente se celebra en un pueblo de Pensilvania) en la que sacan a la marmota Phill de su pequeña madriguera y, por su comportamiento, se intenta descubrir cuánto tiempo queda de invierno. Este año, Phill ha dicho que quedan 6 semanas más de invierno. Primavera tardía, como diría la canción.

Os parecerá una tontería pero todavía no me acostumbro a vivir en MI CASA. Si no fuera por mi gata, seguramente tendría pesadillas por las noches. Pero soy una mujer moderna y sé que si no me acostumbro es porque he estado acostumbrada a vivir acompañada (sí, de J) y tengo que desacostumbrarme para poder acostumbrarme a esto (valgan las múltiples redundancias).

Mi casa es un pisito pequeño por el que pagaré unos 600€ de alquiler al mes (y digo pagaré, porque de momento sólo he debido pagarle una señal a mi casera). Mi casera dice que está muy tranquila porque sabe de sobra que esta casa estará bien cuidada por mí y yo bueno, cuidadosa y limpita soy, pero en la cocina me defiendo más o menos y la pinta que tiene la lavadora del paleolítico parece anunciar que, el día menos pensado, tendré un problema con ella. Pero si mi casera confía en mí, para qué quiero más.

He conseguido hacerme unos huevos fritos con patatas y una ensalada para cenar en la cocina de gas (estoy acostumbrada, sí, ACOSTUMBRADA OTRA VEZ, a cocina eléctrica de mi casa con J y claro) y ahora mismo voy a irme a cenar, a acostarme y a dormir porque mañana me toca trabajar y no quisiera llegar tarde (ya os hablaré de mi jefa).

Eso sí, antes de irme a la cama leeré un poquito. En mi mesita de noche me espera El mirlo blanco, de Mónica Peñalver que cuenta la siguiente historia:

Cuando el conde Abrino está a punto de morir, le pide a Bodius, el mejor de sus caballeros, que lleve de vuelta al castillo a su hija Auria. Tres años antes, acusada de brujería, la joven decidió recluirse en un solitario torreón conocido como el Nido del Cuervo. A pesar de que Bodius consigue encontrar a la bella joven, el conde fallece antes de que ambos regresen. Auria es la legítima heredera del castillo, pero el temible Osio consigue arrebatárselo antes de que pueda reclamarlo.


Es de Esencia Editorial y os lo recomiendo porque es muy pero que muy emocionante :)

Pasad un buen día de la marmota. Un saludo desde mi alcoba,
Carolina.

Toc Toc

En casa de Carolina Mártel 10 vecinos visitaron mi casa
Me llamo Carolina. Tengo una edad entre los veintimuchos y los treintaypocos.

Soy más o menos así:Ilustración: por Jordi Labanda

Hace tres meses que mi novio (con el que llevaba cuatro años y con el que vivía desde hace dos) me dejó (creo que un día os contaré ese maravilloso episodio del culebrón de mi vida). He estado viviendo en casa de mis padres y ahora, con dos trabajos bien compaginados y un sueldo algo raquítico pero suficiente, puedo decir que tengo mi pisito de soltera.

No sé muy bien qué hago aquí. Mis amigas me aconsejaron que para olvidar a J (va a ser como voy a llamar a mi ex a partir de ahora) me metiera en Internet. Páginas de esas tipo Meetic o E-Darling (no sé exactamente cómo se escribe) para encontrar una nueva pareja (y claro, cosa imposible o más bien poco probable, al hombre perfecto). Me he negado en rotundo a las páginas de contactos, pero a cambio he decidido hacerme una de estas bitácoras que tanto se llevan ahora.

No sé si a esa primera entrada le seguirán más, pero lo que sí sé es que estreno blog para contar un poco de mí, para desahogarme y para, ¿por qué no? conocer gente nueva (sin evidenciar, como en las páginas de contactos, que hace más de tres meses que no recibo ningún tipo de calor afectivo por parte de un hombre).

Dejo claro desde YA que no estoy absolutamente deprimida. No digo que no es posible que, de encontrarme cara a cara con J decidiera mandarle al infierno de una patada en el trasero; digo que no lloro por las noches, ni me paso el día llorándole a mis amigas o yo sola por las esquinas. Es simplemente que me cuesta aceptar que no está (¡pero nada de depresión!).

Estaría bien contaros por qué he elegido este nombre para mi blog. Es una buena manera de presentarlo. He decidido llamarlo "Mi Vecina Carolina" porque:

a) Vecina rimaba con Carolina.
b) En mi nuevo pisito de soltera no conozco a nadie nada más que a mi gata y me gustaría tener vecinos aunque sean virtuales (y esos sois los que, a partir de hoy, bendito día en que se me ha ocurrido meterme a blogger).

No voy a explicaros de qué voy a hablaros en este lugar porque aún ni yo misma lo sé (aaaay, no estoy preparada). Pero seguro que poco a poco se me empiezan a ocurrir ideas. Mamma dice que siempre fui una mujer creativa.

Y ya está. Creo que esta primera entrada, como entrada de presentación y experimental, no está nada mal. Veamos qué tal va el proyecto blog a partir de ahora.

Saludos desde mi alcoba,
Carolina.
 

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